martes, 2 de marzo de 2010

Despedida del Soñador!

Acepto mi cobardía de no poder mirarte a los ojos la última vez que te tuve cerca porque conociendo mi sensiblería, mi palabrería y mi romanticismo y tratando de entender lo que han sido tres días contigo, mis ojos hubieran acumulado algunas lagrimas con razones suficientes. Han sido tres días absolutamente fuera de mi vida, tres días que no sé cómo sumarlos a la existencia. Tres días como las tres de la tarde, las tres de la mañana o el tercer día de la semana. Tres días como tres tristes tigres comen trigo en tres tristes platos. Tres días que suenan a viernes – miércoles – viernes y viceversa y al derecho y al revés. Como la notaría 43 en la cll 103 con cra. 13 y los tres puntos suspensivos que me gustan y me dejan en el aire, como el 3155020696 que ni me esforcé por guardar en mi 3133091021… porque para qué… si ya casi es 28 de enero a las 7 de la noche...

Es un bonito recuerdo del Rojo de guitarra y OPEN de fondo a su sonrisa y sus miradas y sus palabras encerradas en la atención de mis ojos y mis oídos. Un bonito momento de una semana de cómo increíblemente mis mejillas se juntaron con mis sienes en tu ausencia y tu recuerdo y llenaron en una semana varias hojas de dos de mis libretas con palabras Rojas en tu nombre, con mis manos recordando casi milimétricamente la textura de tu piel y tus labios y tu sonrisa y tu mirada y el tono de tu voz y tus palabras que entraban por un oído y salían por el otro y revoloteaban por mi espalda haciendo cosquillitas, intentando imitar el movimiento de tus manos que con sólo ya saber de su existencia me erizan la piel desde la lejanía de su olor… un bonito recuerdo que intenta no dejar escapar nada de la memoria, ningún segundo, ningún ruido, ningún sabor, ningún olor, ninguna imagen, ningún sentido y forzando un poco mi batalla con el tiempo para dejarlo plasmado mas que en el sentimiento. El recuerdo que alimentará la ausencia de alimento y llenará los platos con el mismo menú que ahora tendrá un sabor diferente…

Recuerdo que alguna vez escribí que si no te veía moriría tranquila porque había visto algunas de las cosas que vieron tus ojos y ahora siento que miraría tus ojos un largo tiempo sin importar el día de la semana, sin importar si es de madrugada o si son las tres de la tarde… así como verte mucho tiempo en un sofá café y mirarte sin cansancio y guardar, para mi recuerdo, cada uno de los detalles de tu expresión cuando caminas, cuando hablas, cuando sonríes y cuando ríes, cuando fumas, cuando bailas, cuando besas, cuando juegas, cuando vas caminando conmigo en dirección contraria a los carros, cuando miras de mañana una señal de transito que no señala nada, cuando te tengo a cero centímetros de distancia, cuando duermes, cuando sueñas… por lo menos un segundo de cada día y sumando muchos días pensaré en encontrar una respuesta sensata para saber a qué hueles.

Que bonito fue verte, saber cómo es que eras, que bonito fue abrazarte y besarte las manos, la boca, la frente, las mejillas, que bonito fue bailar contigo, que bonito nuestro primer viernes, nuestro miércoles y nuestro segundo viernes, que bonita fue nuestra tarde – noche de miércoles con las colillas de los cigarrillos que te robé en el piso, que bonito se vio Lourdes contigo, que bien que peses casi el doble mío para que me levantes y me dejes ver las cosas como no acostumbro ha hacerlo, que bien se siente (de sentir) tu sonrisa, que bien haber comido teniéndote en frente, que bien la foto que me dejas sentado en una silla fumando tu cigarrillo y yo a tus espaldas en un amanecer muy frío, que bien que dejes tantas cosas en mis ojos y tanta buena energía para mi vida, que cómodas tus piernas, que gratificante se siente abrazarte, que cómodo y arrunchador eres, que rico fue dormir unos pocos minutos a tu lado y sentir tu calor y sentir tu respiración para saber tu vida, que alegría fue conocer cómo es el palpitar de tu corazón…

Buen viento y buena mar Soñador!

No hay comentarios:

Publicar un comentario